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«Psicología online: ¿puede ser tan eficaz como la terapia presencial?»

Durante mucho tiempo hemos asociado la terapia psicológica a una escena muy concreta: dos personas compartiendo una misma habitación, sentadas frente a frente y conversando.

La llegada de la terapia online cambió ese escenario. Hoy es posible desarrollar un proceso psicológico a través de videoconferencia aunque terapeuta y paciente estén en lugares diferentes.

Pero una pregunta sigue apareciendo con frecuencia:

¿Puede una terapia a través de una pantalla ser realmente tan eficaz como una terapia presencial?

La respuesta que ofrece actualmente la investigación es bastante tranquilizadora: en muchas intervenciones psicológicas, la psicoterapia realizada por videoconferencia puede obtener resultados comparables a la terapia presencial.

Eso no significa que ambas modalidades sean idénticas ni que la terapia online sea adecuada para todas las personas y situaciones. Significa que la distancia física, por sí misma, no parece impedir que pueda desarrollarse un proceso terapéutico eficaz.

¿Qué entendemos por terapia psicológica online?

Cuando hablamos aquí de terapia online nos referimos principalmente a psicoterapia realizada en tiempo real mediante videoconferencia, en la que terapeuta y paciente pueden verse, escucharse y conversar durante la sesión.

Es importante hacer esta distinción porque bajo la expresión «psicología online» pueden incluirse intervenciones muy diferentes: aplicaciones, programas automatizados, intercambios por correo electrónico, chats o sesiones por videollamada.

No todas ellas son equivalentes ni existe el mismo nivel de evidencia científica para cada formato.

En una sesión psicológica por videoconferencia, el encuadre terapéutico continúa estando presente: existe un tiempo reservado para la sesión, confidencialidad, objetivos terapéuticos y una relación profesional entre psicólogo y paciente.

¿Qué dice realmente la investigación?

En los últimos años se han realizado numerosos estudios comparando directamente la psicoterapia por videoconferencia con la terapia presencial.

Uno de los metaanálisis más amplios fue publicado por Fernandez y colaboradores en Clinical Psychology & Psychotherapy en 2021. Los investigadores analizaron 47 comparaciones entre terapia por vídeo y otras condiciones, con 3.564 participantes, y encontraron que las diferencias entre psicoterapia por videoconferencia y psicoterapia presencial eran pequeñas o prácticamente inexistentes en los resultados terapéuticos. 

Por tanto, lo que podemos afirmar es que la psicoterapia por videoconferencia constituye una modalidad terapéutica válida y eficaz para muchas personas y problemas psicológicos.

Lo que la evidencia no permite afirmar es que sea necesariamente igual o mejor para todas las personas, todos los problemas psicológicos y todas las situaciones clínicas.

¿Y qué ocurre con la relación terapéutica?

Esta suele ser una de las principales dudas.

¿Puede establecerse una relación profunda con alguien a través de una pantalla?

La relación terapéutica no depende únicamente de compartir físicamente una habitación. Se construye mediante elementos como la escucha, la confianza, la seguridad, la comprensión, el respeto y la capacidad de sentirse acompañado dentro del proceso.

Es posible construir una buena alianza terapéutica mediante videoconferencia, aunque este aspecto presenta algo más de complejidad que los resultados clínicos.

La conclusión  no sería, por tanto, que «la relación es exactamente igual», sino algo quizá más importante:

una relación terapéutica sólida también puede construirse online.

Y, como ocurre en terapia presencial, cada vínculo es diferente.

La distancia física no significa distancia emocional

A veces puede existir la sensación de que una pantalla hace la terapia más fría o impersonal.

Sin embargo, para algunas personas ocurre justamente lo contrario.

Estar en un espacio conocido puede facilitar que se sientan más cómodas al hablar. Para otras, no tener que desplazarse reduce el estrés asociado a la organización de la sesión. Y para quienes viven lejos, viajan con frecuencia o tienen dificultades para acceder a determinados profesionales, la modalidad online puede permitir una continuidad que de otro modo sería complicada.

La terapia sigue sucediendo entre dos personas.

La tecnología es simplemente el medio que permite que puedan encontrarse.

¿Qué ventajas puede ofrecer la terapia online?

Una de sus principales aportaciones es la accesibilidad.

Permite mantener un proceso terapéutico aunque existan kilómetros de distancia, cambios de residencia, viajes o dificultades para desplazarse.

También puede facilitar la continuidad cuando una persona vive fuera de su ciudad o de su país y desea realizar terapia en su propio idioma o con un profesional determinado.

En algunos casos, además, poder conectarse desde un espacio familiar puede favorecer una mayor sensación de comodidad.

Pero estas ventajas son prácticas y personales. No significan que la terapia online sea intrínsecamente superior a la presencial.

La pregunta relevante es otra:

¿qué modalidad permite que esta persona concreta pueda desarrollar mejor su proceso terapéutico?

Para que una sesión online funcione también necesitamos un espacio

Que la sesión pueda realizarse desde casa no significa que cualquier situación sea adecuada.

Es importante disponer, siempre que sea posible, de un lugar privado en el que poder hablar con libertad, sin interrupciones y con una conexión suficientemente estable.

La confidencialidad y la protección de la información también forman parte del encuadre profesional.

El Consejo General de la Psicología de España recoge específicamente estas cuestiones en sus orientaciones sobre telepsicología y señala la importancia de mantener en el entorno digital los mismos principios de competencia profesional, responsabilidad, confidencialidad y protección de la información que deben existir en la práctica presencial.

No se trata simplemente de «hacer una videollamada».

Sigue siendo un espacio terapéutico y debe cuidarse como tal.

¿Es la terapia online adecuada para todo el mundo?

No necesariamente.

Hay personas que prefieren claramente el encuentro presencial y encuentran importante desplazarse físicamente hasta un espacio diferente de su entorno habitual.

En otras situaciones, las características del problema, el momento psicológico de la persona, determinadas necesidades clínicas o cuestiones relacionadas con seguridad y privacidad pueden hacer recomendable la atención presencial o incluso otro tipo de recurso asistencial.

Elegir terapia online tampoco debería basarse únicamente en la comodidad.

La modalidad debe adaptarse al proceso, no el proceso a la modalidad.

Por eso, durante las primeras sesiones también puede valorarse si el formato online permite trabajar adecuadamente las necesidades de la persona.

Presencial u online: quizá no sea necesario elegir una como mejor

La terapia online no es necesariamente una versión «menor» de la terapia presencial.

Para muchas intervenciones psicológicas, los resultados pueden ser comparables.

Pero tampoco necesitamos convertirlo en una competición entre formatos.

Hay personas que necesitan compartir físicamente el espacio con su terapeuta. Otras se sienten cómodas trabajando a distancia. Y algunas pueden beneficiarse de combinar ambas posibilidades en distintos momentos.

Más importante que la pantalla o la habitación es encontrar un espacio en el que puedas sentirte escuchado, comprender lo que estás viviendo y construir una relación terapéutica suficientemente segura para poder trabajar sobre ello.

La terapia online no elimina la relación humana.

Simplemente permite que esa relación pueda encontrarse también a distancia.

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