PSICÓLOGA Y TERAPEUTA
Con respeto y cercanía te acompaño en cada paso del camino.
Mirar adentro no siempre resulta cómodo.
Emociones, anhelos, necesidades, desconexión, confusión, bloqueos, conclusiones autolimitantes, patrones repetitivos, impulsividad… Hay todo un universo dentro que condiciona nuestras decisiones y nuestras relaciones. Y aunque alguno de estos paisajes parezca más fácil de transitar y resolver que otro, todos señalan hacia algo que atender. Poder mirarlo acompañados, con guía, curiosidad y con calma o atender con amabilidad lo que precisa atención y cuidado, despierta los potenciales de desarrollo de la persona y despliega nuevas posibilidades de futuro.
Con el tiempo, la terapia te ofrecerá regalos: centro, presencia, plenitud, sentido de la responsabilidad adulta (dejarás de asumir la culpa de otros), buen trato a uno mismo y al otro, fluidez o saber cómo “surfear las olas que trae la vida”, energía vital y creativa, libertad para ser auténtico/a, mayor flexibilidad de aprendizaje, coraje para asumir lo que hay y cambiarlo si se puede, destreza en la gestión de los límites, autoconocimiento compasivo…. Detrás del malestar, detrás del trauma, aguardan todos estos tesoros.
Mirar con calma y acompañamiento aquello que ocurre en nuestro interior nos permite comprendernos, cuidar lo que necesita atención y abrir nuevas posibilidades para vivir con mayor libertad, equilibrio y autenticidad.
La terapia es un espacio seguro donde mostrarnos con honestidad, aprender a pedir ayuda, integrar nuevos recursos y transformar la vulnerabilidad en presencia, autonomía y crecimiento.
Significado de terapia
Para mí, la terapia es quizá el espacio compartido más seguro donde poner en juego la propia vulnerabilidad al servicio del propio crecimiento y sanación. Es también el lugar donde integrar recursos nuevos que permitirán a la postre gestionar de forma más autónoma situaciones complejas. Aquí también aprendemos que pedir ayuda funciona y que podemos elegir a quién se la pedimos y que a veces es necesario pedirla para poder avanzar. Y el mayor regalo de todos, cuando sanamos trauma, ganamos presencia y ganamos todos.
En el transcurso de mi trayectoria personal he conocido muchas terapias, en algunas de ellas me formé académicamente y en otras me formé vivencialmente a lo largo de años, esto quiere decir, que haciendo terapia como paciente integré las habilidades de mis terapeutas e incorporé sus herramientas. Aprendí de forma parecida a como se aprende una lengua materna en el entorno natural. Fuera de un modo u otro, mi compromiso y entrega, mi disposición a aprender y ponerlo al servicio han estado siempre ahí.
Una mirada integradora al proceso terapéutico
Me han enriquecido desde la científica y práctica terapia cognitivo-conductual hasta el humanismo de vocación más integrativo, en el que las emociones y el trabajo con el cuerpo son esenciales en el proceso de integración identitaria y sanación de las heridas relacionales. Con la terapia transpersonal, integré la dimensión espiritual, existencial y arquetípica del ser humano en los procesos terapéuticos. Aquí descubrí el enorme potencial curativo y transformador de los estados ampliados de consciencia y el exquisito cuidado que requiere trabajar con ellos. La mirada sistémica supuso una revolución en mí e introdujo perspectiva, complejidad, incertidumbre, ecuanimidad y sabiduría compasiva en mi forma de mirar y tratar a las personas y su historia. Igualmente, trajo a la mesa de trabajo la dimensión prenatal, transgeneracional y familiar al servicio de la búsqueda de respuestas y soluciones. Por ultimo, integré la mirada del trauma, piedra angular en mi proceso personal y en mi trabajo y sobre la que se engrana todo lo demás. El trauma en sus distintos grados y manifestaciones es consustancial a la experiencia humana y conocer cómo afecta a nuestra salud a nivel biopsicosocial es clave en la resolución de los síntomas que sufrimos como individuos, como familias, como sociedad y como planeta.
Una mirada amplia para acompañar tu camino
Todas estas terapias y experiencias se han ido integrando en mí creando un mapa de conocimiento práctico, amplio y multidimensional que está al servicio del paciente en su camino de autoconocimiento y en sus procesos de crecimiento, recuperación de salud y presencia.
Por otra parte, confío en la sabiduría interior y el gran poder de autocuración que hay en el ser humano. Decidir ir a terapia y dar el primer paso lo activa. Sentir que el espacio terapéutico es seguro, lo activa. El acompañamiento adecuado lo activa. La curiosidad, la confianza, la calma, la creatividad, la mirada benevolente… lo activa. Hay mucho ganado desde el primer momento que se decide ir a terapia.
Por eso te animo a dar el paso.
